lunes, 8 de marzo de 2010

Seguimos con la educación.

Lo que sigue a continuación es un enlace al blog "From Elvis Presley Boulevard", publicado por el inimitable Isra. Para todos aquellos que no lo hayan hecho ya, recomiendo encarecidamente su lectura.
http://elvis071.blogspot.com/ 
Perdón por la intromisión Isra, y el no haberte pedido permiso para establecer el enlace,( pero esto lleva reconcomiéndome desde que leí tu entrada y me he puesto a teclear a bote pronto), pero si no nos ponemos en antecedentes, los que no hayan leído tu artículo no sabrán de qué va esto
El artículo del tal Sr. Martínez me parece loable desde muchos puntos de vista, muy acertado en algunos puntos, pero a mi parecer se complica innecesariamente al ofrecer soluciones.
Bastaría con que el estado garantizase que fuese cual fuese la política educativa del centro, éste encontrara un rincón donde instalarse con total libertad y sin sobresaltos. Así, como suena. Por qué digo esto? Pues porque me viene a la memoria el caso de un colegio cuya política era la de separar a los alumnos por su sexo, lo que se denominó educación diferenciada. Comenzó su construcción y toda la progresía de Madrid se les echó encima con los epítetos habituales: retrógrados, fascistas, machistas , etc., etc.... (el centro en cuestión se halla en Pozuelo de Alarcón y se llama Monte Tabor). El hecho de que antes de abrir sus puertas ya tuviese lista de espera para matricularse en el colegio no importó nada a la izquierda, siempre tan respetuosa con las libertades ajenas y con las formas de pensamiento diferentes de las suyas.
Establecida la libertad ideológica y los distintos modelos educativos (bilingües, religiosos, ateos, etc....) en los centros, el estado lo único que tendría que hacer sería garantizar que los padres tuviesen acceso a dichos centros mediante el cheque escolar, de forma que nadie debiera llevar a su prole a otro colegio que no fuera el elegido por falta de medios económicos. (Yo no podría pagar el Colegio Alemán, por ejemplo).
Los mejores y más reputados tendrían que ampliar sus instalaciones o crear nuevas sedes y aquellos que fuesen desestimados por los padres se verían abocados al cierre o a la transformación (selección natural)
Pero hay algo que echo de menos en el artículo del Sr. Martínez, y es la educación, en el sentido de formación moral y de costumbres, de respeto por los demás, de simple urbanidad si se quiere. De modestísimos buenos modales.
El Sr. Martínez me da la impresión que considera el paso por colegios e institutos como una simple etapa de compilación de conocimientos técnicos que faciliten el acceso a un puesto de trabajo y todo ese proceso se dirija a aumentar la productividad del futuro trabajador o empresario. 
Me huele a fábrica de herramientas: Pepito vale para llave inglesa, Juanito para destornillador, Manolito será una tuerca estupendísima...
Pienso que en los colegios se debe transmitir algo más: empatía hacia el prójimo, respeto hacia los demás, amor a las cosas pequeñas de la vida (que a la postre son las que nos dan la felicidad, y no el cochazo serie 7 de 200cv.), el goce de sentir, de respirar, de amar. Apreciar una puesta de sol, un buen libro o la voz de Elvis... No sé el qué . Y creo que cada vez me explico peor, pero creo que los que me leéis habitualmente, con la sagacidad que os caracteriza, intuís por dónde quiero ir aunque no compartáis la idea.
Y del mal estado de la educación de nuestros jóvenes creo que los responsables somos absolutamente todos sin excepción.
Los políticos por haber creado unas leyes educativas de las que han desterrado el premio al mérito y al esfuerzo, creando auténticos almacenes de jóvenes con el fin de retrasar su incorporación al mercado de trabajo, no queriendo reconocer que hay chicos y chicas que no están cualificados para proseguir los estudios o sencillamente porque no quieren seguir en el colegio por los más variados motivos (desinterés, abulia, necesidades económicas urgentes...) y que en las aulas son un estorbo para profesores y alumnos, puesto que no se dedican a hacer otra cosa que  el gamberro. Igualando a todos en el trato: hoy en día un alumno no trata de usted a un profesor como no sea por error, de ahí la falta de respeto al maestro. Unas leyes que han quitado toda la autoridad del maestro, que se ve imposibilitado para amonestar o corregir y no digamos ya sancionar (eso es impensable) al revoltoso que molesta al resto de sus compañeros o que le falta al respeto (aún recuerdo el día en que mi hijo, que tenía 12 años en aquella época, vino a casa contando cómo un coetáneo suyo había hecho llorar a una profesora en el aula, sin que ésta pudiese tomar las medidas correctoras oportunas. Todo se quedó en una llamada a los padres de la bestezuela y ninguna sanción. Qué lección extrajo el mozalbete aquel día? Soy impune y nadie puede tocarme. (Y eso contando con que sus padres no le felicitaran por su hazaña)
Ni castigos ni suspensos, que si no los niños se nos traumatizan y lo mismo nos salen violentos. 
Para que todo quede muy moderno, igualitario y feminista, algún curso de pajillas para los varones 
/http://www.libertaddigital.com/sociedad/juego-subvencionado-por-sanidad-sexo-anal-y-juguetes-sexuales-para-alumnos-de-15-anos-1276386502/
y algún listado de clínicas abortivas para las muchachas en edad de procrear.
El papel de los profesores es muy desigual. Unos han abrazado alborozados la causa y hace mucho tiempo  que dejaron de ser profesores para convertirse en colegas de sus supuestos alumnos, otros han hecho lo que han podido para subsistir, sencillamente no se han opuesto. Otros, por el contrario, han tratado de seguir con su labor y de formar adecuadamente a los niños y jóvenes puestos a su cargo con resultados dispares: la profesión de maestro acumula un gran número de bajas por depresión y estrés, sin duda producto de sus desvelos y de la falta de apoyo del sistema, viéndose abandonados ante las desconsideraciones e incluso agresiones físicas sufridas. Un menor es un menor y pude hacer lo que le venga en gana, y si alguien propone el pertinente correctivo, instantáneamente es tachado de fascista sin contemplaciones.
Y qué papel jugamos los padres en todo este enredo?
Mucho me temo que un papel nefasto y somos en gran parte responsables de esta locura.
Vivimos en lo que yo llamo la sociedad del "A MI NO ME MOLESTE". Hagan lo que tengan que hacer, pero sin ruidos, sin polvos, sin suciedad.... que me joden el partido, la siesta, las vacaciones, las cañitas con los amigos...
Aquí todos lo sabemos a cerca de nuestros derechos, pero de nuestras obligaciones somos ignorantes en grado sumo. 
Nuestros hijos tienen que aprobar por narices, aunque no sepan hacer la O con un canuto...
Si nuestro hijo grita o agrede al profesor, éste será culpable, que algo habrá hecho para recibir la amonestación de nuestro vástago y como vaya yo a ver al profesor ése de los cojo... le voy a dar dos hostias que va aprender él a levantarle la voz a mi niño!. Total, porque se estaba fumando un porro de nada en clase...!
Si nuestro hijo agrede a un compañero, el culpable será el otro, que es que no hay quien pueda con estos chicos de hoy en día. Mira tú que no dejarse robar las chuches.... o el móvil...! Pues ya le comprará más su padre, que ése sí que tiene dineros! 
Continuará.

2 comentarios:

  1. COMPLETÍSIMO. Has tocado todas las teclas de lo que debe de ser la educación colegial o escolar. Y especialmente, que es la más aprecio yo, la de enseñar a los niños MODALES, saber estar, saber comportarse, tener sentido de urbanidad social.

    Naturalmente, todo esto resbala en los legisladores educativos porque su objetivo único es el adoctrinamiento y la creación de una juventud aborregada y con la convicción moral de que lo importante es NO ESFORZARSE.

    Mis felicitaciones por este post y por tu manera de pensar.

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  2. Mi convicción es que tratan de crear inútiles totales, seres no pensantes, sin capacidad crítica alguna, parecidos a aquellos semi-humanos de Huxley en un "Mundo feliz". Con el "soma" se mantienen. Una porción de fútbol, una porción de sexo (que siempre es necesario y placentero), una porción de vacaciones, una porción de crisis económica... Se agita bien en la coctelera y tenemos seres antropomorfos que protestan en sus casa y en el bar, se meten en el atasco correspondiente y votan a los de siempre... porque esto no tiene solución y todos los harían igual...
    Dónde está la menor, y digo MENOR, capacidad CRITICA?
    Sin duda en el fondo de los procelosos oceanos.
    Cambiarlo todo para que nada cambie...

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